viernes, 19 de septiembre de 2014

Ladrones se llevaron hasta la leche de un jardín de infantes

La tristeza se apoderó de la comunidad del establecimiento desvalijado por los delincuentes,  que ya no conocen límite. Según detalló la vicedirectora, se llevaron varios equipos de música, elementos de gimnasia, y hasta el azúcar y  las galletitas de la merienda.



En horas de la madrugada del miércoles, entraron ladrones al jardín 0-139 Jardín Nucleado, que funciona en la escuela Ortiz y Corvalán, en la esquina de Espínola y Alberdi.

El edificio del nivel inicial está al fondo del establecimiento, y ayer a la mañana bullía de papás que iban a inscribir a sus chicos para sala de 4. En el medio del trajín, su vicedirectora, Graciela Viviana Quiroga, atendió a Diario San Rafael y relató que se dieron cuenta del robo cuando llegaron los celadores.

Pudieron constatar que alguien había violentado las puertas y llevado dos bafles, dos micrófonos Moon de color negro, un minicomponente gris, un DVD marca Linux color gris, un amplificador marca Microlab color negro, cuatro flautas Yamaha, un grito (instrumento musical), un radiograbador Mdx Sony y un aro con sonajero", enumeró la maestra.

"Lo que sentimos fue una gran tristeza e impotencia. Como la mayoría de las escuelas estatales, todo lo que se hace es a partir de la colaboración de los papás. Son ellos los que hacen las rifas para adquirir las cosas que ahora nos han robado", dijo Graciela.

"Se han llevado hasta los aros y la colchoneta que usa el profesor de Educación Física. También se llevaron la leche, el azúcar, el cacao, las galletas que nos provee el Estado provincial para la merienda reforzada, ya que ésta es una escuela urbano-marginal", señaló la educadora.

Con indignación y perplejidad, dijo que el hecho les ha producido "mucha angustia, porque ésta no es la escuela de nosotros, es la escuela del barrio y de los chicos". Agregó que no tienen padrinos ni instituciones que los ayuden, "sólo tenemos lo que no da el Gobierno", por eso les cuesta explicar que alguien pueda perjudicar a los 122 alumnos de entre 4 y 5 años que concurren al establecimiento.

El jardín está en el barrio Libertad, en el corazón de Pueblo Diamante, donde concurren niños de todo tipo, pero especialmente muchos de bajos recursos, que ahora ven resentidas sus actividades como educación física. También han perdido la merienda reforzada, que muchos de ellos esperan pues en sus casas, en ocasiones, los alimentos faltan.

Hace tiempo que la sociedad asiste estupefacta a hechos de inseguridad, violencia y robos, pero el asombro aumenta cuando el accionar de los desaprensivos malvivientes vulnera hasta lo más elemental, en este caso, el alimento que reciben los niños en la merienda o el desayuno.

Ayer se podía ver cómo los chicos esperaban los pancitos con dulce de leche que con amor les preparaban en la cocina. Claro que eran más chicos que de costumbre, porque alguien decidió traspasar la barrera de lo sensible y arremetió contra lo más sagrado de una comunidad: los niños. Les quitaron dos de sus derechos más básicos: la comida y el entretenimiento.

Ellos juegan de cualquier modo. Se los podía ver correr por el patio con una pelota de plástico vieja y algunas de trapo, y la pregunta es ineludible: ¿Qué clase de corazón tiene esta gente como para robarles a los más débiles? Como se dice popularmente, "todas las culpas se pagan en esta vida", pero los ladrones, da la sensación de que nunca pagan nada.

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